Por qué la Bélgica de Kevin De Bruyne asusta de verdad ahora que empezó el mata-mata

Por qué la Bélgica de Kevin De Bruyne asusta de verdad ahora que empezó el mata-mata

Muchos daban por muerta a Bélgica tras un arranque decepcionante en este Mundial 2026. Dos empates insulsos ante Egipto e Irán tenían a los Diablos Rojos caminando por la cornisa de la eliminación. Pero los equipos grandes despiertan cuando el agua les llega al cuello. En el césped sintético del BC Place de Vancouver, el combinado europeo aplastó 5-1 a Nueva Zelanda para disipar fantasmas, firmar su clasificación a los dieciseisavos de final y adueñarse del liderato del Grupo G.

Si estabas buscando el momento exacto en que Bélgica se anotó como candidata seria al título, fue este viernes por la noche. No se trata solo de la cantidad de goles. Lo verdaderamente importante es que recuperaron la fluidez ofensiva que les faltó en las dos primeras jornadas de la fase de grupos. De la mano de un Kevin De Bruyne imperial en la conducción, los dirigidos por Domenico Tedesco recordaron cómo destrozar bloques defensivos bajos.

El factor de jerarquía que desarmó a los All Whites

Nueva Zelanda planteó una estructura rocosa con un 4-2-3-1 que buscaba presionar el mediocampo belga y explotar la velocidad de Elijah Just y la potencia de Chris Wood. El plan oceánico funcionó durante los primeros veinticinco minutos, incomodando la salida limpia de Youri Tielemans y Hans Vanaken. Sin embargo, la resistencia se quebró en una jugada a balón parado. Un córner ejecutado con veneno por De Bruyne terminó encontrando a Leandro Trossard en el segundo palo tras un desvío. Gol belga al minuto 28 y el libreto defensivo de los All Whites se fue directo a la basura.

A partir de ahí, el partido pasó a ser un monólogo europeo en la posesión de la pelota. Trossard, que anda con el arco entre ceja y ceja, firmó su doblete apenas arrancando la segunda mitad al capturar un rebote dentro del área y batir con frialdad al arquero Max Crocombe. El 2-0 liquidó psicológicamente a un cuadro neozelandés que necesitaba ganar sí o sí para obrar el milagro de avanzar de ronda.

El show de Kevin De Bruyne y el banquillo belga

Cuando el partido corría el riesgo de caer en bache, apareció la máxima figura de los Diablos Rojos. Al minuto 66, tras una pared en la frontal del área, Kevin De Bruyne sacó un latigazo sutil de pierna zurda que se coló pegado al poste más lejano. Fue el 3-0 que reflejó la enorme distancia de jerarquía individual entre ambos planteles.

Nueva Zelanda encontró algo de consuelo gracias al empuje de Elijah Just, quien decoró el marcador con un golazo al minuto 84, su tercera anotación en lo que va del torneo mundialista. Kinda tarde para reaccionar. Menos de dos minutos después, Romelu Lukaku ingresó desde el banco de suplentes y conectó un frentazo inapelable para poner el 4-1. La goleada la cerró Alexis Saelemaekers en el tiempo de descuento, empujando una asistencia perfecta del propio Lukaku.

El resultado simultáneo en Seattle favoreció a los europeos. El empate 1-1 entre Egipto e Irán dejó a Bélgica en lo más alto del sector con 5 unidades y una diferencia de goles de +4, evitando así cruces tempranos contra los pesos pesados del torneo.

Qué esperar de Bélgica en la ronda de eliminación directa

La cita para el inicio del mata-mata está fijada para el próximo miércoles 1 de julio en Seattle. Su rival saldrá de los mejores terceros clasificados, un lote donde asoman nombres espinosos como Corea del Sur, Ecuador, Senegal o Austria.

Para avanzar con paso firme a los octavos de final, el cuerpo técnico belga debe apuntalar ciertos detalles que pasaron desapercibidos por la goleada. La zaga central compuesta por Brandon Mechele y Arthur Theate sufrió más de la cuenta cuando Nueva Zelanda tiró balones largos hacia Chris Wood. Equipos con transiciones más rápidas y delanteros de élite van a castigar esos pequeños desajustes defensivos. La gran ventaja belga de cara a los mano a mano es la profundidad de su plantilla; tener a tipos como Lukaku y Saelemaekers agitando los partidos desde el banquillo es un lujo que muy pocas selecciones se pueden permitir en este campeonato.

OP

Oliver Park

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